"La aventura dio comienzo desde nuestras seguridades, nuestro hogar, pero empujados y enraizados como un fuerte lazo nos unimos, ayudados por los nuestros, los más cercanos. Aquel avión dejó una estela en el cielo, donde se iban esfumando nuestras comodidades y se iba dibujando una pequeña historia de amistad. Horas interminables que se hicieron más que ligeras junto al otro, el grupo ya empezaba a dar señales de vida. Contemplar la belleza del Cuerno de Oro desde las nubes y sus mezquitas, hizo de Estambul, un pequeño cuadro en nuestros ojos, asombrados bajamos a tierra, para disponernos en la siguiente travesía nocturna; ahora hacia el corazón de África.

Pisar la tierra del origen de la humanidad, aquella tierra maltratada, desposeída de tanto, que ahora nos acogía con los brazos de los hermanos: Sthepen, Mike y Sam. Los primeros miedos de ocho occidentales, con sus rectas mentalidades hicieron su aparición en aquella furgoneta amarilla, cuyos movimientos parecían ser el de un elefante enfadado. Atravesar Nairobi para dirigirnos a un lugar desconocido por las guías de viaje, pero que con los días sería nuestro hogar: Karemeno."

Este es el inicio de la primera crónica de la experiencia de voluntariado de verano que Silvia, Javier, Cristina y Emilio (profesores de nuestro centro) junto a Mara, Miri, Jorge y Alejandro (alumnos y profesor de la Escuela Universitaria La Salle en Madrid) han vivido en Kenia este verano gracias a nuestra ONGD PROYDE.

Un mes para desarrollar un proyecto: la construcción de una casa para la familia de un profesor.

Un mes para conocer, encontrar, descubrir, compartir, acompañar, mirar, evangelizar y ser evangelizados... Un mes de experiencias vitales que han calado hondo en el corazón de todos.

Todas estas experiencias vividas han sido plasmadas en unas pequeñas crónicas mandadas desde Kenia. En ellas se refleja el día a día en este maravilloso lugar: Karemeno (Kenia)